Empieza por lo que ya tienes
Enumera ingredientes disponibles, cantidades y fechas del envase. Separa lo que quieres usar pronto de lo que puede esperar. Mira el tiempo real disponible: veinte minutos el lunes no permiten lo mismo que una hora el domingo. Elige tres comidas en lugar de una semana perfecta imposible.
Anota tres momentos y el tiempo máximo de preparación de cada uno.
Crea los menús y calcula las cantidades
Escoge recetas que conozcas o lee todos los pasos antes de decidir. Adáptalas a gustos y alergias. Ajusta cada ingrediente a las porciones necesarias y resta las existencias. Agrupa ingredientes compartidos: un paquete puede servir para dos recetas sin repetir el mismo plato.
Para una receta de dos porciones para cuatro personas, duplica las cantidades antes de restar las existencias.
Prepara una lista útil en la tienda
Agrupa la lista por sección e indica cantidades, no solo «verduras». Anota una alternativa si falta un producto. Al volver, guarda los alimentos según sus instrucciones. No supongas que un plato se conserva toda la semana: depende del alimento y las condiciones. Prevé una comida sencilla de reserva.
Compara de nuevo la lista con la despensa y elimina lo que ya tienes.
Ejemplo: dos recetas necesitan 300 g y 200 g de arroz seco. Tienes 150 g: faltan 350 g, no dos paquetes. Son cantidades para explicar la lista, no recomendaciones nutricionales por persona.
Un buen menú es el que realmente puedes preparar esta semana.

